También podemos considerar el Yin Yoga como una práctica regeneradora, con un ritmo lento. El tipo de posturas son sobre el suelo y las hacemos con el mínimo esfuerzo muscular. Es como una práctica para equilibrar nuestras vidas que están demasiado ocupadas. También es una práctica fortalecedora que puede dar una oportunidad al cuerpo para abrir, suavizar y dejar tensiones sin mucha inversión de energía.
Por otro lado, ciertamente una práctica dinámica es indispensable para desarrollar un cuerpo fuerte, nuestra resistencia, vigor y mantenernos en forma. Quizás estamos cansados y nos sentimos bloqueados energéticamente o estancados y una práctica dinámica puede subir nuestro nivel de energía y deshacer algunas tensiones y bloqueos. El discernimiento siempre es necesario en la aplicación del yoga, de modo que sepamos identificar qué necesitamos según nuestro estado.
Podemos considerar una práctica Yin regeneradora, como una herramienta en el abanico de métodos y técnicas que tenemos a nuestra disposición como practicantes de yoga. A veces la quietud es útil, a veces conviene más el dinamismo, y otras quizás no practicar. El Yin Yoga puede ser tanto una preparación para un yoga más activo, como una vía para relajarse después de éste.
